domingo, 29 de marzo de 2026

El Gallo que Quiso Saberlo Todo (Epistemic trespassing)

En una colina vivía un célebre Gallo, famoso en todo el valle por anunciar el alba con tal precisión que hasta los relojes del pueblo parecían imitarle. No había mañana en que su canto fallase, y por ello todos le tenían por sabio.

Un día, hinchado de fama, pensó el Gallo:
—Si acierto siempre cuándo nace el sol, también sabré de las lluvias, de las cosechas y aun de las enfermedades.

Bajó entonces al valle y comenzó a dictar consejos:
a los labradores, cuándo sembrar;
a los médicos, cómo curar;
y a los marineros, cuándo zarpar.

Al principio, muchos le escucharon, pues decían:
—Quien tan bien conoce el cielo al alba, mucho sabrá del resto.

Mas quiso la fortuna que, siguiendo sus dictámenes, unos perdieran la siembra, otros erraran remedios, y no pocos se vieran en peligro en el río crecido.

Acudieron entonces al Búho, viejo y silencioso, que raras veces hablaba. Y este dijo:
—No yerra el Gallo al cantar el día, mas yerra al creerse dueño de todo el tiempo.

Avergonzado, el Gallo volvió a su colina y no cantó sino al amanecer, donde siempre había sido certero.

Y desde entonces, cuando alguno presume de saberlo todo, dicen en el valle:

Quien acierta en una hora, no por eso entiende el mundo entero.