viernes, 17 de julio de 2026

La fotografía de Messi y Lamine Yamal que esperó a la historia

La foto que cambió con el tiempo

por JOSÉ SAMUEL MÉRIDA

En 2007 nadie imaginó que una sencilla sesión de fotos para un calendario benéfico acabaría convertida en una de las imágenes más comentadas del fútbol. Lionel Messi, entonces una joven promesa del Barcelona, sostenía en brazos a un bebé llamado Lamine Yamal mientras lo bañaba frente a la cámara. Era una escena cotidiana, tierna y sin mayor trascendencia. Hoy parece un símbolo universal.

Ahora, con Messi y Lamine frente a frente en la final del Mundial de 2026, la fotografía ha adquirido una fuerza casi mítica. Millones la interpretan como una señal del destino y alimentan relatos sobre profecías, herencias deportivas y un relevo anunciado muchos años antes. Sin embargo, la realidad resulta aún más interesante.

La imagen nunca predijo el futuro. Fuimos nosotros quienes reinterpretamos el pasado después de conocer el desenlace. Cuando sabemos cómo termina una historia, sentimos que todo lo anterior conducía de manera inevitable hacia ese final. La memoria reorganiza los acontecimientos como si siempre hubieran seguido el mismo camino.

Si Lamine hubiera elegido otra profesión, si una lesión hubiera detenido su carrera o si Messi no hubiera asistido a aquella sesión, la fotografía seguiría olvidada en un archivo. La imagen sería exactamente la misma. Lo único que cambiaría sería nuestra forma de verla.

Esa tendencia ha fascinado a filósofos durante siglos. Hegel imaginó que la historia respondía a un orden racional que solo se comprende con el tiempo. En cambio, pensadores como Maquiavelo recordaron que la fortuna y el azar desempeñan un papel mucho mayor del que solemos aceptar. Más recientemente, Paul Ricoeur explicó que las personas convierten los hechos en relatos porque necesitan dar sentido a su experiencia y encontrar una coherencia que la realidad, por sí sola, rara vez ofrece.

El fútbol ofrece el escenario perfecto para ese impulso. La fotografía reúne todos los elementos de una gran historia porque un campeón sostiene en brazos a quien muchos consideran el gran talento del futuro. Su verdadero encanto nace precisamente de la casualidad. Nadie presente aquel día podía sospechar el valor que adquiriría con el tiempo. El pasado permanece igual. Lo que cambia es nuestra mirada. Las imágenes no contienen un destino escrito. Contienen posibilidades. El futuro les da voz y nosotros aprendemos a escucharlas cuando ya conocemos el final de la historia.

sábado, 4 de julio de 2026

Cabo Verde y el partido imposible

Cabo Verde y el partido imposiblepor JOSÉ SAMUEL MÉRIDA

A todo el mundo le gusta apoyar al que nadie cree que puede ganar. Porque a veces, los héroes aparecen donde menos lo esperamos.

Y en el Mundial de 2026, había un pequeño país llamado Cabo Verde. Sus islas estaban muy lejos de los grandes estadios del mundo. Tenía muchos menos habitantes que otros países... y muy pocos pensaban que llegaría tan lejos.

Pero partido tras partido, Cabo Verde sorprendió a todos. Empató con equipos muy fuertes, luchó hasta el final y consiguió algo que parecía imposible. ¡Se clasificó a la fase final!

Entonces llegó el mayor desafío de todos. Del otro lado de la cancha estaba Argentina. La campeona del mundo. El equipo de Lionel Messi.

Muchos decían que el partido terminaría muy rápido. Pero Cabo Verde no había llegado hasta allí para rendirse.

Cuando comenzó el partido, Argentina atacó con mucha fuerza. Y poco después... ¡Messi marcó un gol! El estadio estalló de emoción. Parecía que todo iba a salir como todos esperaban.

Pero Cabo Verde siguió corriendo. Siguió luchando. Y siguió creyendo.

En el segundo tiempo llegó su recompensa. ¡Gol de Cabo Verde! Ahora el marcador estaba empatado. Los jugadores se abrazaban. Los aficionados no podían creer lo que estaban viendo. El campeón del mundo estaba en problemas.

Los minutos pasaban... Y ninguno de los dos equipos quería darse por vencido. Así que el partido tuvo que ir al tiempo extra.

Argentina volvió a ponerse adelante. Pero Cabo Verde respondió otra vez. ¡Con un gol increíble! Todos los que miraban el partido se levantaron de sus asientos.

Ahora sí... Cualquier cosa podía pasar. Los dos equipos estaban cansados. Habían corrido muchísimo. Faltaban muy pocos minutos.

Entonces, en una jugada dentro del área... Argentina encontró el gol que necesitaba. Esta vez, Cabo Verde ya no pudo empatar.

El árbitro hizo sonar el silbato final. Argentina ganó el partido por 3 a 2 y siguió en el Mundial.

Los jugadores de Cabo Verde estaban tristes. Habían quedado eliminados. Pero algo muy especial había ocurrido. Habían hecho sufrir al campeón del mundo hasta el último minuto.

Todo el planeta habló de su valentía. Muchos aficionados, incluso de otros países, los despidieron con un gran aplauso.

Porque habían demostrado que el corazón de un equipo no se mide por el tamaño de su país... sino por las ganas de luchar hasta el final.

FIN