por JOSÉ SAMUEL MÉRIDA
Imagina que vives en el Imperio romano hace casi 2.000 años. Roma tiene mucho poder. Sus soldados están en muchas regiones. Sus caminos conectan diferentes lugares. Sus monedas se usan en los mercados. Los emperadores aparecen en monedas, estatuas y monumentos. La religión también forma parte de la vida diaria. En algunos lugares, las personas participan en ceremonias para honrar al emperador.
Ahora imagina que eres cristiano y que algunas de esas prácticas van en contra de lo que crees. No quieres adorar al emperador. Tampoco quieres participar en ciertos rituales solo porque todos los demás lo hacen. Pero sigues viviendo dentro del Imperio romano. Tienes que trabajar, comprar comida, vender cosas y relacionarte con otras personas.
Entonces tienes que tomar una decisión. ¿Qué haces cuando la sociedad te pide hacer algo que va en contra de tus creencias?
El Libro del Apocalipsis ofrece una respuesta. Los cristianos deben mantenerse firmes en lo que creen. Entre sus monstruos, ángeles y desastres, Apocalipsis habla de personas que vivían bajo el poder de Roma. Esas personas tenían que decidir cómo seguir siendo fieles a Dios mientras vivían en una sociedad que esperaba que siguieran las reglas de Roma. Juan, el autor del libro, les dice que resistan y que no abandonen sus creencias para hacer la vida más fácil.
Imagina que vives en el Imperio romano hace casi 2.000 años. Roma tiene mucho poder. Sus soldados están en muchas regiones. Sus caminos conectan diferentes lugares. Sus monedas se usan en los mercados. Los emperadores aparecen en monedas, estatuas y monumentos. La religión también forma parte de la vida diaria. En algunos lugares, las personas participan en ceremonias para honrar al emperador.
Ahora imagina que eres cristiano y que algunas de esas prácticas van en contra de lo que crees. No quieres adorar al emperador. Tampoco quieres participar en ciertos rituales solo porque todos los demás lo hacen. Pero sigues viviendo dentro del Imperio romano. Tienes que trabajar, comprar comida, vender cosas y relacionarte con otras personas.
Entonces tienes que tomar una decisión. ¿Qué haces cuando la sociedad te pide hacer algo que va en contra de tus creencias?
El Libro del Apocalipsis ofrece una respuesta. Los cristianos deben mantenerse firmes en lo que creen. Entre sus monstruos, ángeles y desastres, Apocalipsis habla de personas que vivían bajo el poder de Roma. Esas personas tenían que decidir cómo seguir siendo fieles a Dios mientras vivían en una sociedad que esperaba que siguieran las reglas de Roma. Juan, el autor del libro, les dice que resistan y que no abandonen sus creencias para hacer la vida más fácil.
Juan escribió a siete comunidades cristianas que vivían en ciudades de una región romana llamada Asia. Esta región estaba aproximadamente donde hoy se encuentra el oeste de Turquía. Estas comunidades no vivían escondidas. Sus miembros trabajaban, compraban productos, vendían cosas y tenían vecinos que no eran cristianos. Por eso, ser cristiano podía crear problemas.
El gobierno romano no siempre estaba buscando cristianos para matarlos. Hubo momentos de persecución, pero no ocurrió una persecución igual en todo el imperio durante todo el tiempo. La presión podía ser más común y menos evidente. Una persona podía tener problemas en su trabajo. Podía ser rechazada por otras personas. Podía tener dificultades para participar en ciertas actividades de la ciudad. También podía sentir que tenía que participar en ceremonias religiosas para mantener su trabajo o sus relaciones con otras personas.
Entonces aparecía una pregunta importante. ¿Cuánto puedes cambiar tus creencias para encajar en la sociedad? Esta pregunta nos ayuda a entender el mensaje de Apocalipsis.
El Imperio recibe otro nombre
Juan se refiere a Roma con el nombre de Babilonia. Para nosotros, esto puede parecer extraño. Para los lectores de Juan tenía mucho sentido.
Babilonia era una antigua ciudad que había conquistado otros pueblos. En la tradición judía, también representaba un gobierno poderoso que podía abusar de otras personas. Juan usa esa antigua imagen para hablar de Roma. En Apocalipsis, Babilonia representa a Roma.
Hay algunas pistas que ayudan a entenderlo. La ciudad está relacionada con siete montañas. Roma era famosa por sus siete colinas. Babilonia también aparece como una ciudad muy rica. Tiene poder sobre otros gobernantes. Los comerciantes ganan mucho dinero gracias a ella. Muchos productos llegan a sus mercados.
Babilonia representa el sistema de poder de Roma, su ejército, su comercio, religión, etc. Juan también critica la manera en que Roma obtiene su riqueza.
En Apocalipsis 18 se mencionan muchos productos caros. Hay metales preciosos, ropa fina, especias, vino y otros artículos de lujo. Los comerciantes se ponen muy tristes cuando Babilonia cae. Su tristeza se debe a que ya no pueden vender sus productos.
Después aparece una idea todavía más fuerte. Entre las cosas que Babilonia compra y vende aparecen seres humanos. Juan está mostrando un problema muy serio. En ese sistema, las personas pueden ser tratadas como objetos.
Esto lleva a una pregunta que todavía podemos hacer hoy. ¿Qué pasa cuando las personas ricas se benefician del sufrimiento de personas que tienen menos poder?
En Apocalipsis 18:4, una voz del cielo invita al pueblo de Dios a salir de Babilonia para que se separe de sus pecados y evite sus plagas. Los cristianos seguían viviendo en sus ciudades, trabajando y comprando, así que esta invitación los llevaba a examinar con cuidado cada práctica que sostenía ese sistema.
La Bestia representa el poder
La Bestia es uno de los personajes más famosos de Apocalipsis. Durante muchos años, las personas han tratado de descubrir qué significa. Algunos la han relacionado con el mal. Otros la han relacionado con el Anticristo o con diferentes personas de la historia.
Pero podemos entender la Bestia de otra manera. Para los primeros lectores de Apocalipsis, la Bestia podía representar el poder del Imperio romano. La Bestia tiene autoridad. Controla a otras personas. Exige lealtad. También está relacionada con la economía.
Después Juan menciona un número famoso. Ese número es 666. En el mundo antiguo existía una forma de relacionar letras con números. Las personas podían sumar los valores de las letras de un nombre.
Cuando se usa la forma hebrea del nombre Nerón César, el resultado puede ser 666. Nerón fue un emperador romano que gobernó muchos años antes de que Juan escribiera Apocalipsis. Nerón persiguió a cristianos en Roma después del gran incendio de la ciudad. Aunque Nerón ya había muerto cuando Juan escribió el libro, su nombre todavía representaba a un gobernante cruel.
Por eso, la Bestia puede estar relacionada con Nerón. Pero también representa una idea más grande. Nerón era un ejemplo de un gobernante que usaba el poder de manera cruel. La Bestia representa ese tipo de poder cuando vuelve a aparecer.
El mensaje de Juan puede entenderse así. Cuando un gobernante exige obediencia total y usa la violencia para mantener su poder, ese gobernante se parece a la Bestia de Apocalipsis.
Juan no pide una guerra
Esta es una de las partes más interesantes del libro. Si Juan pensaba que Roma era Babilonia y que el poder romano estaba representado por la Bestia, ¿qué les pidió a los cristianos que hicieran?
No les pidió que formaran un ejército. No les pidió que mataran al emperador. No les pidió que atacaran al gobierno. Les pidió que permanecieran firmes.
Una palabra importante de Apocalipsis es hypomonē. Esta palabra puede significar perseverancia o resistencia. La idea es sencilla. Los cristianos debían seguir creyendo en lo que consideraban correcto. No debían adorar al emperador. No debían participar en ciertas prácticas religiosas solamente para encajar. Tampoco debían abandonar sus creencias solo porque hacerlo podía traerles beneficios.
Otra palabra importante es martyria. De esta palabra viene la palabra española “mártir”. Significa dar testimonio. Dar testimonio significa mostrar lo que uno cree y mantenerse fiel a ello.
La figura central del libro ayuda a entender esta idea. En Apocalipsis 5, Jesús aparece como un Cordero que parece haber sido sacrificado, y también como el León de Judá que ha vencido. Su victoria llega por medio de su entrega. Más adelante, en Apocalipsis 12:11, se dice que los creyentes lo vencieron por la sangre del Cordero y por la palabra de su testimonio. Para Juan, dar testimonio es la manera en que los cristianos participan en esa victoria.
Los cristianos podían enfrentarse al poder romano viviendo de acuerdo con sus creencias. Roma podía decir que el emperador era poderoso. Juan podía mostrar lo que ese poder estaba causando. Roma podía mostrar su riqueza. Juan podía recordar a las personas pobres y a quienes eran explotadas. Roma podía decir que todos debían participar. Juan podía decir que una persona podía decidir no hacerlo.
Esta era una forma distinta de resistir.
Los cristianos podían enfrentarse al poder romano viviendo de acuerdo con sus creencias. Roma podía decir que el emperador era poderoso. Juan podía mostrar lo que ese poder estaba causando. Roma podía mostrar su riqueza. Juan podía recordar a las personas pobres y a quienes eran explotadas. Roma podía decir que todos debían participar. Juan podía decir que una persona podía decidir no hacerlo.
Esta era una forma distinta de resistir.
Una revolución diferente
Apocalipsis puede parecer un libro revolucionario. Sin embargo, Juan no propone una revolución con armas. Juan cambia el significado de las imágenes que Roma usaba para mostrar su grandeza.
Roma quería parecer poderosa. Juan la llama Babilonia. Roma mostraba su riqueza como una señal de éxito. Juan también muestra el sufrimiento que podía estar detrás de esa riqueza. Roma presentaba al emperador como una gran autoridad. Juan muestra el peligro de darle demasiado poder a un gobernante. Roma quería que las personas pensaran que su sistema duraría para siempre.
Juan les pide que imaginen un mundo diferente. Esto nos ayuda a entender por qué Apocalipsis usa tantas imágenes extrañas. El libro tiene dragones, bestias, ángeles, terremotos, estrellas y otras escenas sorprendentes. Estas imágenes no solamente hablan del futuro. También ayudan a los lectores a entender el mundo en el que estaban viviendo.
En el fondo, Juan está haciendo una pregunta. ¿Cómo debe vivir una persona cuando la sociedad le pide que cambie sus creencias para poder pertenecer? Esta pregunta todavía puede ser importante.
Una persona puede enfrentarse a presión en la escuela, en el trabajo, en un grupo de amigos o en la sociedad. A veces, una persona puede sentir que tiene que hacer algo que considera incorrecto para poder ser aceptada. Apocalipsis presenta una respuesta. Una persona puede decidir mantenerse fiel a sus principios aunque hacerlo sea difícil.
Por qué Apocalipsis todavía importa
Apocalipsis habla de lo que estaba pasando en el tiempo de Juan. El autor entendía que un imperio se sostiene gracias a las personas que participan en su sistema. Las personas trabajan. Compran productos. Pagan impuestos. Respetan símbolos. Participan en ceremonias. Siguen las reglas.
Con el tiempo, algunas cosas pueden parecer tan normales que las personas dejan de preguntarse si están bien. Por eso es importante la parte económica de Apocalipsis.
Los cristianos corrían el peligro sutil de acostumbrarse tanto a la sociedad romana que terminaran aceptando sus valores sin darse cuenta.
Juan quería que eso no ocurriera. Les pidió que pensaran cuidadosamente sobre lo que la sociedad consideraba normal.
Hoy, “rechazar Babilonia” significa no dejar que la sociedad decida qué debes adorar, qué debes considerar bueno o qué debes estar dispuesto a hacer para ser aceptado.
Para los cristianos, esto era una cuestión de fe. Para los historiadores, también es un ejemplo de cómo un grupo pequeño puede crear una manera diferente de entender el mundo.
Incluso una persona que no es religiosa puede encontrar una idea importante en este mensaje. Los sistemas de poder pueden ser difíciles de cuestionar cuando las personas empiezan a pensar que son normales y que nunca pueden cambiar.
Roma necesitaba que muchas personas participaran en su sociedad. Por eso, una persona podía hacer algo importante al negarse a participar en ciertas prácticas. Una comunidad también podía hacerlo.
Cuando muchas personas comienzan a cuestionar un sistema, ese sistema puede dejar de parecer inevitable. Al final de Apocalipsis, Babilonia cae. Pero hay una idea todavía más profunda.
Babilonia comienza a perder su poder cuando las personas aprenden a verla con claridad. Esta puede ser una de las lecciones más importantes del libro.
El libro termina con la imagen de una ciudad nueva. En Apocalipsis 21 y 22, la Nueva Jerusalén desciende del cielo y Dios vive con su pueblo. En esa ciudad ya no hay llanto ni dolor, y el agua de la vida se ofrece gratis a quien tiene sed. Esta es la ciudad que Juan invita a imaginar a sus lectores, una ciudad que ofrece vida a las naciones.
Antes de poder cuestionar un sistema, primero debemos entender que ese sistema puede cambiar. El poder no siempre significa justicia. La riqueza no siempre significa que una sociedad sea justa. Y sobrevivir no siempre significa que una persona haya sido fiel a sus principios.
Para Juan, aprender a decir que no podía ser una forma de resistencia.
Antes de poder cuestionar un sistema, primero debemos entender que ese sistema puede cambiar. El poder no siempre significa justicia. La riqueza no siempre significa que una sociedad sea justa. Y sobrevivir no siempre significa que una persona haya sido fiel a sus principios.
Para Juan, aprender a decir que no podía ser una forma de resistencia.
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